lunes, 3 de noviembre de 2014

Columna de opinión: Palabras sociales

El problema de la cultura

Por muchos años ha sido evidente la falta de cultura en nuestro país. La idea de buscar el bien individual y no el colectivo nos ha llevado a presenciar diferentes actos de intolerancia. Empezando por el típico caso de robo en la esquina o en los medios de transporte, hasta algo totalmente inaceptable, como actos delictivos en las propias familias, por diferentes casos. ¿Somos un país inculto?
En Colombia a la mayoría sólo le interesa su bienestar, ser el primero en todo, defender sus propios sentimientos, sin pensar en la situación de los demás, nos acostumbramos a escuchar las peores noticias en los medios de comunicación o peor aún, ver los sucesos frente a nuestros ojos y no saber ni cómo actuar.
El problema inicia desde nuestra mentalidad. Por ejemplo, si un bus de transporte público se presenta una falla técnica, no es raro que alguien diga: “menos mal yo cogí otro”. En lugar de ser conscientes de que no nos están prestando el mejor servicio y que es algo que nos compete a todos. Por otro lado, nunca se podrá hablar de un país educado cuando aún se presentan casos de maltrato de animales y peor aún, infantil. Si no nos ocupamos por formar niños que sepan respetar y tolerar a los demás, nunca se superará la falta de cultura.
En la Secretaría del Senado de la República quedó radicado el proyecto de ley para remitir el nuevo Código Nacional de Policía y Convivencia. Algunos cambios pretenden evitar que las personas se colen en medios de transporte, que lleven música a alto volumen en los vehículos y que afecte la intimidad de otras personas en las redes sociales. De este modo, resulta curioso que se deban aplicar este tipo de leyes, pues se trata de comportamientos básicos que deberíamos cumplir para un mejor funcionamiento de la sociedad. Sin embargo, podría tratarse de un nuevo tiempo para entender que estos “pequeños” actos afectan también a los demás.

100 años sin Trakl

Georg Trakl murió un 3 de noviembre de 1914. A cien años, presentamos, en versión del poeta, ensayista, narrador y traductor mexicano Marco Antonio Campos (Ciudad de México, 1949), un poema de Georg Trakl, muerto por una sobredosis de cocaína hace cien años. El poema pertenece al volumen En camino, editado por El Tucán de Virginia en 2010. El poema está acompañado por un ensayo de Campos, publicado recientemente en La Jornada Semanal, que puede consultar aquí:  http://circulodepoesia.com/2014/08/salmo-un-poema-de-georg-trakl/
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Salmo
Dedicado a Karl Kraus
Es una luz que el viento ha apagado.
Es una taberna que un borracho abandona en la tarde.
Es una viña, quemada y negra, con hoyos llenos de arañas.
Es una habitación blanqueada con leche.
El loco ha muerto. Hay una isla del mar del Sur,
que recibe al dios del sol. Se tocan los tambores.
Los hombres ejecutan danzas guerreras.
Las mujeres balancean las caderas con lianas y flores de fuego
cuando el mar canta. Oh nuestro paraíso perdido.
Las ninfas han abandonado los bosques áureos.
Se sepulta al forastero. Luego se alza una lluvia destellante.
Aparece el hijo de Pan en la forma de un cavador,
que al medio día duerme sobre el ardiente asfalto.
¡Son muchachitas en un patio con vestiditos de una pobreza desgarradora!
Son cuartos llenos de acordes y sonatas.
Son sombras, que ante un cegado espejo, se abrazan.
En las ventanas del hospital buscan calor los convalecientes.
Un barco blanco de vapor lleva canal arriba sangrientas plagas.
La extraña hermana aparece de nuevo en los sueños angustiosos de alguien.
Reposando bajo el arbusto del avellano juega con las estrellas de él.
El estudiante, tal vez un doble, la mira largamente desde la ventana.
Tras de él está parado su hermano muerto, o baja por la vieja escalera de caracol.
A la sombra de los sordos castaños palidece la figura del joven novicio.
El jardín está en el anochecer. En el claustro los murciélagos revolotean.
Los hijos del conserje dejan de jugar y buscan el oro del cielo.
Acordes finales de un cuarteto. La pequeña ciega corre temblando a través de la alameda
y más tarde su sombra toca a lo largo de fríos muros,
rodeada de cuentos y de leyendas sacras.
Es un bote vacío que al anochecer desciende por el canal.
En las tinieblas del viejo asilo se deshacen ruinas humanas.
Los huérfanos muertos yacen a lo largo de la pared del jardín.
De los grises cuartos salen ángeles con las alas manchadas de fango.
Gusanos gotean de sus párpados amarillentos.
La plaza frente a la iglesia es sombría y silenciosa como en los días de infancia.
Sobre sus alas plateadas se deslizan vidas anteriores
y las sombras de los condenados descienden hacia aguas suspirantes.
En su tumba el mago blanco juega con sus serpientes.
Silenciosos sobre el Calvario se abren los ojos dorados de Dios.

El papel del arte independiente en Bogotá, según Jose Roca

Jose Roca es, actualmente, uno de los personajes más importantes en el panorama artístico colombiano. Su amplia trayectoria en la curaduría artística incluye prestigiosos espacios internacionales, como la Tate Gallery en Londres, la 8a. Bienal de Arte de Mercosul en Porto Alegre y la 52 Bienal de Venecia. Además, su papel como impulsor del arte colombiano lo llevó a manejar por una década el programa de artes del Banco de la República en Bogotá. Actualmente dirige su propio espacio independiente, llamado Flora ars+natura, un versátil espacio que combina diversas formas de mostrar el arte en la ciudad.

Para que todos los meses sean mes de las artes: 5 Exposiciones imperdibles

Galería NC-Arte. Rafael Lozano-Hemmer: Signos e Índices
Videos de espacios públicos, instalaciones interactivas y fotografías de gran formato componen la última exposición de la galería NC-Arte. Signos e Índices del artista mexicano Rafael Lozano-Hemmer es el primer proyecto del artista que se presenta en Bogotá, y propone una muestra de arte electrónico enfocada en la biometría y en los procesos biológicos del ser humano. Ganador de 2 premios BAFTA al Arte Interactivo y del Prix Ars Electrónica en Austria, Lozano-Hemmer presentará en el espacio de la galería, cuatro obras interactivas que se apoyan en la tecnología para generar una relación con el público. Las piezas son activadas cuando alguien las contempla y deja algo de su información vital en ellas, puede ser su imagen, su huella dactilar o las pulsaciones de su corazón. Entre las obras más interesantes, incluidas dentro de la muestra, está Almacén de corazonadas.Inspirada en una escena de la película mexicana Macario de 1960, la obra reúne alrededor de 200 bombillos que se activan con el contacto del visitante. La obra está compuesta por un dispositivo de sensores que mide la frecuencia cardiaca del público, convirtiendo el registro en intensidad de luz. La exposición se inaugurará el 25 de octubre y estará abierta hasta el 20 de diciembre.
Galería NC-Arte
Cra 5 No.26b-76
 
 Almacen de corazonadas
 Casa Hoffmann. Materia
Diecisiete artistas de países como Argentina, Brasil y Colombia estarán en la galería Casa Hoffmann. Con una exposición colectiva que se define por el encuentro de diferentes obras enfocadas en lo orgánico, la exhibición titulada Materia, estará abierta al público desde el próximo 25 de octubre. Curada por el reconocido investigador bogotano Santiago Rueda, la muestra incluye el trabajo de importantes artistas como Nicolás Cárdenas, hijo del maestro Santiago Cárdenas y Karen Aune, quien ha participada en varias ediciones de ArtBo. La exposición explora  diferentes tensiones entre la cultura popular y la historia de la arte. La referencia a lugares locales y situaciones específicas, se entrecruzan con ficciones imaginarias e imágenes introspectivas. La exposición estará abierta al público hasta el 15 de noviembre.
Casa Hoffmann
Carrera 3 # 63 - 68
 
 Karen Aune/Nicolás Cárdenas
Galería Casas Riegner. Johanna Calle. Indicios
Reconocida a nivel mundial por una larga trayectoria que incluye importantes participaciones como la 31 Bienal de São Paulo (2014) y el Salón (Inter)Nacional de Artistas de Medellín(2013), Johanna Calle inauguró en la Galería Casas Riegner, su más reciente exposición, Indicios. La muestra incluye varias de sus obras más representativas como Sin Título (La niña de las tachuelas) (1990) y las Hermanas Figueiredo (2013-2014), y explora su interés en temas relacionados con problemáticas sociales que aluden al maltrato infantil, la violencia y la injusticia social. Resultado de un proceso personal que se articula a partir de una serie de correspondencias entre las estrategias discursivas y las herramientas formales que le proveen el medio del dibujo, la obra de Calle apunta a entrelazar unas consideraciones que apuntan a una conciencia de la necesidad de desintegrar cada una de las situaciones representadas, a través de un tratamiento del dibujo desde una disciplina ampliada. La exposición estará abierta al público hasta el 31 de enero de 2015.
Galería Casas Riegner
Calle 70A # 7-41
 
 Hermanas Figuereido
Galería Casas Riegner. Mateo López. Casa desorientada
Exhibida inicialmente en 2013 en la feria Art Basel y en el 43 Salón (Inter)Nacional de Artistas de Medellín, Mateo López, Lucas Oberlaender y Benjamín Umaña presentan una de sus últimas obras, Casa Desorientada. Con el apoyo de la Galería Casas Riegner  y el Jardín Botánico José Celestino Mutis, la instalación, que será exhibida por primera vez en la cascada del jardín botánico, estará dividida en tres partes. El modulo flotante en forma de cubo, compuesto por paneles de madera contrachapada estará en el Jardín Botánico; los objetos y el mobiliario de la casa serán exhibidos en Casas Riegner; y los dibujos de los objetos estarán expuestos en el stand (#203) de la galería en la Feria Internacional de Arte de Bogotá (ArtBO). Galardonada en el XVII Premio Lápiz de Acero del 2014, en la categoría  de Arquitectura Efímera; y ganadora  del premio XXIV Bienal Colombiana de Arquitectura, Categoría Interiorismo y Arquitectura Efímera, Casa desorientada es un prototipo a escala 1:1 de la casa imaginada por López. La obra carece de una orientación determinada y contiene algunos espacios que podrían identificarse como el estudio del artista, el baño, la cocina y el cuarto. La instalación explora temas como el azar, el encuentro y el paso del tiempo. La exposición se inaugurará el 25 de octubre y estará abierta hasta el 23 de noviembre del 2014
 
Casa Desorientada
Colección de Arte del Banco de la República. Casa Republicana. Evidencias de los hechos
Con una selección de obras, adquiridas recientemente por el Museo de Arte del Banco de la República, la exposición Evidencia de los hechos, reúne el trabajo de varios artistas latinoamericanos que han desarrollado el tema de la memoria. Intervenciones fotográficas, archivos, videos y pinturas componen la muestra, que incluye además, las obras de importantes artistas como Cildo Meireles, Los Carpinteros y Miguel Ángel Rojas. A través de anécdotas, documentos y el registro de espacios memorables donde ocurrieron hechos significativos, los artistas hacen visible los procesos de la memoria y las huellas de la historia. Apropiaciones de imágenes de huelgas publicadas en prensa o relecturas de la Carta de Jamaica redactada por Simón Bolívar en 1815 son algunas de las reivindicaciones más significativas que hacen algunos de los artistas expuestos en la muestra. La exposición estará abierta al público desde el 20 de octubre hasta el 12 de enero del 2015.
Museo de Arte del Banco de la República. Casa Republicana
Calle 11 # 4-14

 

domingo, 2 de noviembre de 2014

El coloquio de las pequeñas letras

Los escritores María del Sol Peralta y Óscar Pantoja, invitados al festival, se sentaron a hablar de cómo la palabra, en todas sus formas, puede ser el refugio y el encuentro de un niño con su propia historia.

María del Sol Peralta y Óscar Pantoja no se conocían. Era una cita a ciegas para tomar un café y hablar de lo que más les gusta: los libros, las canciones, la voz... en fin, la palabra. No sólo se trataba del encuentro de dos escritores dedicados al público infantil, el más difícil quizá, sino la puesta en escena de dos estilos creativos muy particulares.
Ella, pedagoga y creadora de libros para los más pequeños (como Con… ¡Cierto Animal! y Tomatina Curatodo), que además han sido llevados al teatro. Él, que quiso alguna vez ser cineasta y terminó siendo un apasionado de la novela gráfica para jóvenes (como Gabo, memorias de una vida mágica y Rulfo, una vida gráfica).
Ambos son invitados del Festival de Libros para Niños y Jóvenes en su octava edición, organizado por la Cámara Colombiana del Libro y que se realizará hasta el 3 de noviembre en librerías, parques, museos y colegios de 16 ciudades en Colombia. Hoy, el festival llega al Parkway del barrio La Soledad en Bogotá, de 2 a 7 p.m., para celebrar Halloween con autores, músicos e ilustradores infantiles.
Y así, tan diferentes, tan desconocidos, terminaron hablando como dos viejos colegas sobre cómo construyen sus historias, cómo acercarse con un libro al universo de los niños y jóvenes y por qué sacar los libros de la bibliotecas y llevarlos al parque, a la vida cotidiana.
Entrar al universo de los niños
María del Sol Peralta: ¿Cómo empezaste a escribir para el público juvenil? ¿Cómo hiciste la novela gráfica sobre Gabo?
Óscar Pantoja: Es una aventura que emprendimos con John Naranjo. Él se preguntó cómo ofrecerle editorialmente al mundo la biografía de Gabo. Así llegamos a la novela gráfica. Para hacer una historia de estas, primero pienso en qué ofrecerle al público juvenil, y de paso el infantil, para que se acerque al libro, se interese en lo que le voy a contar y siga leyendo. Si en Gabo empezaba con su nacimiento, eso tal vez no hubiera funcionado, pero si cuando llega a la tercera página él ya ve el universo de Macondo, con eso ya puedo hacerlo entrar en el libro.
M.S.P.: Se parece un poco a mi trabajo. Sana que sana es una recopilación de tradición oral, pero también tiene un hilo narrativo que son los momentos del niño: el día, la noche. Por eso termina en los arrullos. En mi caso también pienso en que las imágenes van a ser reemplazadas por canciones. Tenemos que tener claro a quién le estamos escribiendo. Y si el libro es de imágenes, palabras o canciones. Mis libros suelen ir a montajes de teatro y por eso con mi equipo tenemos que pensar en varios niveles al mismo tiempo: paleta de colores, vestuario, historia. Es distinto ser un autor para niños.
O.P.: Son públicos que están inmersos en otras cuestiones de la vida. Por ejemplo, los jóvenes y la tecnología. Tenemos que inventarnos la forma de cautivarlos. Uno como escritor tiene el reto de lograr entrar en ese universo. Uno no es el que todo lo sabe, sino que tiene que vivir experimentando.
M.S.P.: Y a medida que vas escribiendo, ¿puedes echarte para atrás en la historia?
O.P.: Sí. Jugar con el tiempo es una propuesta muy interesante y arriesgada para los jóvenes. En el caso de Tumaco, que es para el público infantil, no hay rupturas de tiempo. El lenguaje secuencial es parte del aprendizaje del niño, que va construyendo la historia ensamblando parte por parte, que se interesa por saber cómo ocurren las cosas. Si cambio eso, él se me sale de la historia.
La voz, el ritual
M.S.P.: En la promoción de lectura se habla de que la madre adentra al niño en su cultura a través de la voz. Todo el tiempo estamos contando historias. Es la palabra la que finalmente humaniza, construye, y la que nos pone en un lugar. Por eso es tan difícil escribir.
O.P.: Desde niños nos han enseñado con historias.
M.S.P.: Claro. La voz y sus historias nos organizan, nos hacen tener identidad y raíces.
O.P.: ¿Cómo haces el manejo de voz cuando saltas del libro al escenario?
M.S.P.: Creo en los rituales antiguos, en nuestra cultura oral, más que musicales tipo Broadway. Antes la gente cantaba las historias de lo que pasaba en el día o le cantaba a la lluvia a ver si caía. No eran los libros. Era la memoria, la voz. La gran literatura está ahí. De hecho, soy judía, pero me encanta la historia de María y José y de eso va a tratar mi próximo libro.
O.P.: Ese relato que propones es arquetípico, y cuando trabajas eso es inamovible. Sólo tienes que ver cómo lo transmites al público que quieres.
M.S.P.: Y cómo construir personajes interesantes. Uno no sabe si María es dulce o es miedosa.
O.P.: Si le quitas el sufrimiento, encuentras una historia buenísima, o si la mueves a otra época.
Llevar los libros a la vida cotidiana
M.S.P.: Creo que llevar los libros a los parques es dejar que las historias tengan el lugar que se merecen, que es la vida cotidiana, más que la escuela o la biblioteca. La historia de Gabo o la de Pin pon es un muñeco es la nuestra. Para mí ese es el sentido de escribir combinado con la música y las imágenes. Es la palabra en distintas formas de expresión y en la vida cotidiana.
O.P.: Piensa en la función que eso puede tener. Si un libro le llega a un niño que está triste y puede alegrarlo al menos un instante, pues eso es algo maravilloso. Eso es lo que hacemos como autores, es tratar de mostrarle a nuestro público un universo que lo saque de una realidad que a veces está enrarecida.
M.S.P.: Sí, para nosotros la literatura en cualquiera de sus formas es un resguardo y eso es lo que queremos decirles a los demás. Si uno está triste, no hay nada como un poema, un libro, unas palabras que nos saquen de ese lugar y nos pongan en otro donde nos sintamos queridos, salvados. Esa es la sensación de afecto que viene de la palabra y la voz.
O.P.: Por eso estos eventos como el Festival de Libros para Niños y Jóvenes son importantes y debería haber muchos más. Nuestro nivel de lectura es muy bajo y es culpa de los adultos, no de los niños. Si no hacemos estos espacios de encuentro, estas ediciones infantiles, entonces vamos a tener más generaciones frustradas. La fantasía es justamente para que los niños se liberen de eso.
M.S.P.: La literatura nos muestra además que no hay un solo camino, no hay una sola respuesta correcta en el mundo. Lo más importante es mostrarles a los niños, por ejemplo en eventos como este, que la verdad depende de cada uno, de su manera de construir y de pensar.
 Información tomada de: 
http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-coloquio-de-pequenas-letras-articulo-525146

Relatos entre la luz y las tinieblas (I)


Cuatro cuentos fueron escogidos entre más de cien participantes. Hoy presentamos dos: ‘La caza’ y ‘Querido Tommy’, que recogen la tradición de misterio y terror inspirada por escritores como Edgar Allan Poe y Stephen King



LA CAZA
Por: Eddie Soto

La luz naranja que provenía de una farola a mitad de la calle siguiente iluminaba su camino. El resplandor fluorescente se extendía por lo largo del asfalto e intentaba sin éxito llegar hasta las fachadas de las casas que tenía alrededor, sobre las cuales las sombras de los árboles de los antejardines dibujaban extrañas figuras. Los árboles, al igual que él, se estremecían con el gélido viento que viajaba en ráfagas por intervalos definidos y cuyas ramas que alcanzaban los techos amenazaban con desgarrar los tejados de sus vigas. Pero el estruendo de las ramas no era el único ruido que percibía en el ambiente: los ladridos hacían eco desde algún lugar cercano o tal vez lejano; quizá había más de un can.
Sí, era más de uno, ya que los ladridos venían de diferentes direcciones y distancias. Aquellos animales parecían comunicarse a través de la espesa noche como si delataran la ubicación en la que él se encontraba, y deseó poder gritarles que hicieran silencio en medio de su desesperación.
Tenía frío y aquella noche lucía como la de una ciudad fantasma. No había rastro de que alguien estuviera despierto, o vivo siquiera. Aunque todo estaba relativamente silencioso, no se percibía ni el más mínimo atisbo de seguridad. El misterioso ambiente en el que se encontraba lo llenaba de incertidumbre, no sabía qué camino tomar, si esperar a su depredador, o rendirse, o regresar y enfrentarlo. Hasta la luna y las estrellas estaban ocultas por la oscuridad del cielo. ¿Debía ser luna llena, nueva, menguante? Él no podría definirlo. Con esa penumbra, hasta podría llegar a dudar de la existencia del satélite natural. Era imposible para él incluso decir si iba a llover, ya que de ser así, los relámpagos estarían atravesando las nubes. Era como vivir la calma previa a la tormenta.
Era como ver el anzuelo de un pescador: apacible, confiable, tentador... pero sólo es un camuflaje, pues él sabía que detrás de esa calma se escondían el peligro, el caos, la adrenalina. Sabía que era una trampa, era como si la noche estuviera esperando el momento justo para dar la orden de atacar después de jugar con sus sentidos.
Se mintió convenciéndose de que finalmente había escapado, y a pesar de que necesitaba recuperar el pulso normal, no era siquiera capaz de respirar hondo sintiendo que se podrían escuchar sus inhalaciones. Esperó con la mirada fija en el final del callejón, y supo que sus temores no eran infundados, a donde quiera que fuera la criatura siempre lo encontraba. La silueta dobló la esquina avanzando con parsimonia, poniendo una pata delante de la otra. Con su andar parecía regodearse en el festín que se daría en segundos. Supo que no había forma de huir a la muerte, sus ojos se inundaron a medida que veía a la bestia acercarse.
Lo frustraba no poder destruirla de una vez por todas ni poder escapar de ella; a raíz de ello el terror de no tener una salida se convirtió en suplicio. —¡Vete al infierno! —exclamó en un grito desesperado, pero sólo obtuvo respuesta por parte de los perros que hasta entonces habían disminuido sus ladridos. El valor lo embargó, y le sirvió para darse vuelta en un intento más por salvar su vida. Uno, dos, tres, cuatro pasos corrió antes de sentir las garras rasgando la piel de su espalda a través de las ropas. Se clavaron como ganchos en su cuerpo sólo para tirar de él. El golpe en su cabeza contra el húmedo suelo lo adormeció lo suficiente para olvidarse del dolor sufrido por las heridas en la espalda, reemplazándolo por fuertes pulsaciones en el cráneo.
La sombra se posó sobre él, con el único sentido que poseía percibió el repulsivo y cálido aliento del animal. Algunas gotas cayeron en su rostro: ¿lluvia al fin? Un gutural gruñido a centímetros de su rostro lo corrigió, enfocó la vista y todo seguía oscuro sobre él, excepto por una hilera de líneas blancas puntiagudas y el par de ojos de un matiz dorado tenue que lo observaban fijamente, en una silenciosa conversación en la que la criatura le otorgaba su último deseo y él, en su agonía, suplicó que fuera rápido. Ya no oía los ladridos, las ramas de los árboles, los vehículos, ni el palpitar de su corazón. Entonces la bestia abrió sus fauces en un victorioso rugido y él se entregó a la muerte.
***
QUERIDO TOMMY
Por: Andrea Carolina Roca Barraza

No me gusta hacer amigos. Ellos se ríen de mí por ser bajito y no tener brazos. Pero Tommy no, Tommy es bueno, él me deja usar sus brazos para jugar. Él nunca se ríe de mí y me enseña a reírme de los demás.
Una vez Tommy me dijo que había una forma de parar las risas de los niños. Yo le pregunté cuál era.
“Corta sus lenguas”, me dijo, “y no podrán reír nunca más”.
Lo dijo con una cara fea y me dio mucho miedo. Por la noche, Tommy se sacó los brazos y me los puso y al día siguiente corté las lenguas de los niños con una tijera. Con el agua roja que salía de ellos le escribí una nota a Tommy, para agradecerle.
“Gracias por los brazos”, escribí.

Mami no me creyó cuando le dije que había sido yo quien había hecho eso; así que corté su lengua para que se diera cuenta de que no mentía. Tommy me dijo que debía cortar las lenguas de todos para que supieran que era capaz de hacerlo. Pero las lenguas me empezaban a dar asco, por lo que corté los brazos de papi y de mi hermanita mayor, porque ellos hablaban detrás de las puertas sobre llevarme a un hospital, y no me gustan los hospitales.
Ellos se fueron lejos, Tommy dice que nunca volverán. Pero no me importa vivir solo, porque lo tengo a él y tengo sus brazos. Y Tommy prometió ayudarme a callar a todos los que se rieran de mí.
Por eso salimos juntos de noche, y él hace flotar a la gente mientras duerme, para que ellos sientan que se caen de un abismo. También imita voces para que las personas piensen que las llaman. Ya no se ríen de mí, ahora yo me río de ellos. De todos ellos.
Tommy es un buen amigo, a veces me deja habitar a otros niños y asustar a sus padres, o hacer ruidos en las casas de aquellos que se ríen de los indefensos. Sé que son indefensos porque me lo dijo Tommy. Él dijo que eran como yo, y que yo era un indefenso.
Sigo siendo bajito y no tengo brazos, pero Tommy me presta los suyos. Tommy es un buen amigo. Tommy es mi mejor amigo.
Pero a Tommy le duele arrancarse los brazos, y ya no me mira a los ojos. Tommy llora a veces y no me deja tocarlo. Ahora él está caminando hacia mí, sus brazos colocados en sus hombros, en su mano hay una tijera roja que gotea. Me sonríe y me dice “ya no tendré que prestarte mis brazos”. Le digo que no lo haga, que lo quiero, que no le pediré nunca más sus brazos. Pero Tommy no me escucha, él sólo sonríe y entierra la tijera en mi corazón.

 Información tomada de:
 http://www.elespectador.com/noticias/cultura/relatos-entre-luz-y-tinieblas-i-articulo-525149#

Una crítica a Vargas Llosa

Víctor Vich, uno de los gestores culturales más reconocidos de Perú, habla de los contenidos que debería incluir la formación en esta área y de cómo su puesta en acción podría cambiar la realidad social.


Víctor Vich se desempeña actualmente como profesor de la Universidad Católica del Perú. Ha sido profesor visitante de algunas de las más prestigiosas universidades del mundo y hace parte del consejo directivo del Servicio de Parques de Lima (SERPAR). Vich ha participado activamente en la gestión cultural de su país específicamente durante la administración de la alcaldesa de Lima Susana Villarán.
En su más reciente publicación, ‘Desculturalizar la cultura, la gestión cultural como forma de acción política’ plantea un fuerte debate al Premio Nobel de Literatura,Mario Vargas Llosa.
P: ¿De dónde surge la idea de hacer el libro?
El libro parte de una constatación en terreno, de cómo la política cultural y la gestión cultural ha comenzado a diferenciarse de manera sorprendente y preocupante. Por un lado encontramos a quienes piensan las políticas culturales y por otro, a quienes las ejecutan. Se ha comenzado a generar una brecha, una zanja, entre ambos campos. El propósito del libro es intentar crear un puente entre ambos sectores, es decir intentar simbolizar este problema. Además de brindar algunas herramientas que puedan servir para que los gestores tengan más presentes las discusiones teóricas y al mismo tiempo, las personas que piensan la política cultural tengan herramientas que les permitan abordar los temas prácticos de la gestión cultural.
P: ¿Y en América Latina siempre ha existido esta divergencia?
En los últimos años ha existido está marcada diferenciación, que se ha radicalizado con el pasar del tiempo. Sobre todo con el privilegio sobre las técnicas de gestión y administración en el campo cultural. La gestión cultural no puede reducirse a la organización de eventos per se, sino que deben apuntar a atender las necesidades culturales y sociales de una comunidad.
P: ¿Qué contenidos debe tener la formación de los gestores culturales para que no sean simples acompañamientos de espectáculos?
R: Los gestores culturales están muy ceñidos a los presupuestos, en el diseño de indicadores, pero tienen muchos limitantes a la hora de desarrollar proyectos sobre la realidad contemporánea. Sobre los debates sobre el machismo, el feminismo, y las comunidades LGBTI entre otras dinámicas. Por supuesto una buena formación para los gestores culturales debe integrar tanto los debates teóricos de las ciencias sociales y humanas, junto a toda la teoría administrativa que permita llevar a la práctica dichos contenidos.
P: ¿Por qué la gestión cultural puede llegar a ser una acción política?

R: La gestión cultural puede ser una forma fundamental de acción política en la medida en que haga una cartografía de donde va intervenir, indague exhaustivamente que tipo de objetivos que se quieren conseguir con dichas intervenciones. Lo que planteo en el libro es una apuesta para que la gestión cultural apunte a los imaginarios que se encuentran asentados en las comunidades, en los imaginarios que han influido en la formación de las ideologías de las personas, sobre las nociones que circulan en la sociedad sobre los otros, para eliminar el machismo, el racismo las diversas formas de desigualdad utilizando objetos artísticos. El gestor cultural puede intervenir en profundas problemáticas presentes en la realidad social, de forma conjunta con las diversas herramientas del arte.

P: ¿Desde esa perspectiva la gestión cultural puede generar un cambio social?
R: Sí, en algún sentido las formas en las que nos representamos el mundo y creemos en el mundo determinan las maneras en las que actuamos en él. Sí cambiamos las representaciones y los estereotipos, cambiaremos la manera de relacionarnos con los demás y con el mundo mismo. El arte cuestiona las representaciones existentes y genera unas nuevas.
P: ¿Qué problemas y que dificultades ha encontrado en la actividad de la gestión cultural?
R: Todavía los políticos en el Perú y en América Latina no entienden la importancia y el protagonismo que debe de tener la política cultural para el desarrollo de nuestros países. Los políticos se quejan de la corrupción, pero dicha realidad no se va a solucionar metiendo a la cárcel a todos los corruptos. La corrupción se va a cambiar formando ciudadanos distintos, entonces para eso sirven las políticas culturales. Los presupuestos para las políticas culturales son muy reducidos, y aún no tienen la importancia que deberían ir adquiriendo.
P: Usted ha tocado un tema central, la gestión cultural en países que destinan poco presupuesto a la cultura. ¿Cuéntenos como ha sido su experiencia?
R: Digamos que el sector cultural ha sido un sector tan abandonado que la gente está acostumbrada a meter el hombro, a buscar recursos donde no los hay, a meterle el hombro, si alguna potencialidad tiene el sector de la cultura es que es un sector de pasión y de compromiso, los políticos no valoran la gestión cultural.
Intelectuales de la talla de Antonio Gramsci y Pierre Bourdieu han señalado como algunos grupos al erigirse como hegemónicos dentro de la sociedad imponen su visión de la cultura, y sus prácticas culturales al común de la sociedad. ¿Cómo evitar que dentro de la gestión cultural se privilegie una visión de cultura sobre otra?
La apuesta tiene que ser por la interculturalidad. Acercar al público a diversos contenidos temáticos que sean diferentes de los que siempre está acostumbrado. Revalorando todos en un mismo nivel.

P: Su libro plantea un fuerte debate a Vargas Llosa, ¿cuénteme de qué se trata?
R: El debate está planteado frente a las afirmaciones que hace en su libro ‘La civilización del espectáculo’, de sus quejas sobre cómo la cultura contemporánea se ha empobrecido, y de cómo los intelectuales ya no tienen ideas, de cómo las personas consumen cosas aburridas en la televisión y de cómo se ha impuesto una cultura frívola y superficial, una descripción sumamente lucida, pero no afronta el problema del desarrollo del capitalismo con sus apuestas deshumanizadoras y de las lógicas del libre mercado. Es decir que no hace una crítica, (y aunque suene ortodoxo) al modo de producción que genera esté tipo de cultura. Por supuesto tiene razón en señalar todos estos aspectos, pero están asociados al modelo económico que tenemos, el capitalismo salvaje, son temas centrales que la cultura contemporánea tiene que enfrentar y debatir. Y que Vargas Llosa se resiste a pensar

 INFORMACIÓN TOMADA DE: 
http://www.elespectador.com/noticias/cultura/una-critica-vargas-llosa-articulo-519884